Yo también caí en la tentación 

La primera vez que oí hablar de una tarjeta revolving fue a través de una amiga. Me dijo que existía un nuevo tipo de tarjeta que se diferenciaba de las tradicionales de crédito y débito. De hecho, existe una cierta confusión entre mucha gente entre ambas, ya que tendemos llamarlas todas ‘de crédito’ cuando la mayoría usamos la de débito. Se supone que la de crédito pagas a mes vencido y la de débito al contado. Pero la revolving es diferente a estas dos.

Mi amiga me dijo que este tipo de tarjeta permite al usuario comprar productos y servicios a plazos, como ofrecen muchas tiendas o grandes superficies. Aunque no se trate de compras de cuantías muy elevadas, la tarjeta revolving nos pasa un porcentaje del precio total del producto mensualmente… con unos intereses, por supuesto. Y es ahí donde empiezan los problemas.

En el caso de mi amiga, al menos hasta donde yo sé, nunca ha tenido problemas, pero mi caso fue diferente lo que me llevó a buscar profesionales especializados en reclamaciones tarjetas revolving vigo. Y es que yo opté por una compañía diferente a mi amiga, quizás ahí fue donde me equivoqué. La verdad es que no soy una experta en estas cuestiones, solo me dejé guiar por los consejos de mi amiga y la información que obtuve en el banco.

La cuestión es que los intereses fueron muy elevados y yo no supe que era así hasta que empecé a tener que afrontar pagos muy altos por culpa de los intereses. Rápidamente hice una búsqueda por internet y me di cuenta de que no era la única que se sentía estafada con estas tarjetas y busqué abogados especialistas en reclamaciones de tarjetas revolving vigo. 

Pronto me tranquilicé porque me dijeron que las posibilidades de ganar una reclamación de este tipo son altas si ha habido falta de transparencia, tal y como desde luego era mi caso. Pero hay que demostrarlo y ahí es donde entra el abogado que está llevando mi caso. Confío en que salga bien. Y para otra vez me lo pensaré mejor antes de fiarme de los cantos de sirena.