Una puesta de sol en el mar 

Algún día los científicos descubrirán esa sustancia química que segrega el cuerpo cuando estamos de viaje. Tal y como se habla de la química del amor que explicaría desde un punto de vista fisiológico el proceso del enamoramiento, creo que lo que se siente de viaje es un tipo de pasión cercana al amor. Por eso nos gusta tanto viajar, no solo para conocer nuevos lugares, nuevas culturales, o alejarnos una temporada de nuestras aburridas rutinas, sino porque lo necesitamos, necesitamos esa dosis de viaje anime nuestras apáticas neuronas.

Aunque viajar se ha convertido en los últimos tiempos en todo un galimatías burocrático, parece que ya vamos encontrando formas de volver a disfrutar de conocer mundo. Pero no todo tiene por qué ser recorrer muchos kilómetros. Nosotros hemos apostado en el último viaje por Galicia, pero en vez de recorrer su bendita tierra hemos decidido navegar sus divinas costas y así voy sacando un poco de lustre a mi título de patrón de barco, que bien costó sacarlo.

Desgraciadamente todavía no tengo una situación financiera adecuada para tener mi propio yate de 30 metros de eslora, así que me contento con alquilar. Eso hice en nuestro viaje, alquilando sanxenxo barco para, a partir de ahí, hacer una ruta por la zona. Aunque ya tengo cierta experiencia con embarcaciones de recreo, esta era la primera vez que navegaba por estas costas y siempre resulta un punto delicado teniendo en cuenta su leyenda. 

Pero el objetivo de nuestro viaje estaba muy cerca, en las Cíes, islas que ya habíamos conocido hace unos años al modo tradicional: hospedándonos en el camping. Esta vez veríamos el espectáculo de estas islas desde el otro punto de vista, desde el mar. Y no hay nada como una puesta de sol a bordo de un barco, mecido por las olas del mar. Esa era la gran sorpresa para mi pareja tras alquilar sanxenxo barco. Bueno, eso y unas botellas de champán que tenía enfriando en la nevera. Porque para que las químicas del amor y del viaje se activen, nunca viene mal un poco de ayuda.