Cómo defenderte ante una comunidad de vecinos

Las comunidades de vecinos son imprescindibles para que muchas cosas funcionen pero también son una gran fuente de problemas, sobre todo cuando algunos vecinos pretenden imponer sus puntos de vista. Un acuerdo , aunque sea tomado por mayoría, puede ser impugnable incluso por un único propietario. Para que esto ocurra, este propietario tiene que cumplir uno de estos requisitos:

-Tiene que haber votado en contra del acuerdo o haber salvado su voto.

-Tiene que haber sido privado de su derecho a votar de manera ilícita.

-Tiene que haber estado ausente de la votación.

Son impugnables por vía judicial, principalmente, los siguientes acuerdos:

-Los que son contrarios a la Ley o a los estatutos de la propia comunidad de vecinos. Por ejemplo, si los estatutos de la comunidad establecen que en las zonas comunes no está permitido jugar con pelotas o con bicicletas, no es posible cambiar esta norma con una mayoría simple, sino que tiene que votarse de manera unánime ya que eso es lo que marca la Ley de propiedad horizontal.

-Los que resulten gravemente lesivos para los intereses de la misma comunidad. Por ejemplo, que se autorice a un vecino a usar una zona común para aparcar su vehículo, privando a otros vecinos de su utilización.

-Los que perjudiquen gravemente a un vecino de una forma que no tenga el deber legal de soportar. 

El primer paso para demandar a la comunidad es consultar con un abogado en Coruña que estudie el caso y nos asesore sobre si es o no viable la demanda, qué podemos ganar y qué podríamos perder. Si se decide presentar la demanda, el abogado nos informará de plazos y de procedimientos. Se trata de una denuncia por lo civil, que tiene que cumplir con una serie de requisitos.

Lo mejor cuando hay problemas con la comunidad es llegar a acuerdos con los vecinos, ya que hay que convivir con ellos cada día y las demandas judiciales contribuyen a enrarecer más el ambiente. Por eso, muchos abogados, antes de demandar, proponen presentar un escrito a la comunidad explicando la postura del afectado y la sustentación legal de lo que solicita. Una especie de advertencia previa para que puedan entrar en razón y arreglar las cosas antes de tener que recurrir a la vía judicial con todos los gastos que eso conlleva.