Piel atópica 

Los niños llegan con un pan bajo el brazo, pero no con un manual. La mayoría de padres primerizos tienden a cometer el error de sobreproteger a sus hijos y preocuparse demasiado por los detalles más nimios. En este sentido, es muy común que muchos de ellos señalen unos años después que debían haberse preocupado un poco menos por todo. Pero ante la duda, es normal que padres y madres prefieran consultar con un médico si constatan un problema y no tienen la suficiente experiencia para manejarlo.

En esta línea, una de las consultas más habituales en los primeros meses de vida de un bebé es en relación a problemas en la piel como la denominada piel atópica. Numerosos padres terminan buscando dermatologos una vez que comprueban que el problema no se soluciona por los cauces habituales. Pero no hay que alarmarse. 

Para empezar, la dermatitis atópica afecta a una cuarta parte de los bebés en los primeros meses de vida. Se produce cuando determinadas zonas de la piel sufren un exceso de irritabilidad por lo que se inflaman y aparecen picores, sequedad, eccemas, etc. La piel no realiza adecuadamente su función de protección y es por ello que aparece este tipo de problema dermatológico.

Hay que tener en cuenta, en este sentido, que la piel de un bebé es diferente a la de un adulto. Principalmente es más fina y delicada por lo que es más sensible a irritaciones. Así mismo también se da una sobreproducción de sebo que tiende a corregirse con el paso del tiempo. Y esa es la principal solución para la mayoría de casos de piel atópica: dejar que pase el tiempo y que sea el propio sistema inmunológico el que vaya procediendo a la ‘maduración’ de la piel.

No obstante, los dermatólogos ofrecen soluciones a modo de cremas que sirven para mitigar los efectos de la piel atópica, así como geles especiales para el baño. Hay que tener en cuenta que solo un 3% de casos de piel atópica se mantiene después de la adolescencia. De cualquier forma, ante cualquier duda, lo mejor es acudir al médico de cabecera en primera instancia y, si el problema persiste, al especialista.